Las redes P2P del estilo bittorrent están terminando con el negocio de la piratería física, según cuenta un damnificado directo, un vendedor de software trucho inglés apodado Tony.
El personaje dice que empezó en los 90 con un puestito en un mercado de pulgas y ya para 2001 tenía tres empleados duplicando CDs las 24 horas y un local instalado.
Ahora cuenta que el negocio se fue a pique, ya que la gente se baja y graba el software, música o películas por su cuenta. ¿Habrá bajado el índice de copias en el Parque Rivadavia? No señores, ¡esto no es el primer mundo!